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Publicado en Science: Juan Luis García es coautor de nuevo estudio que cuestiona antigüedad del sitio arqueológico Monte Verde

20 de Marzo, 2026


El estudio liderado por el arqueólogo Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming, y que incluye la participaron de tres profesores de diferentes Facultades de la UC, reabre el debate sobre el poblamiento de América. Así, el que se considera el asentamiento más antiguo conocido en el continente sería, al menos, 7 mil años más reciente de lo que se creía.

 “El rol de la disciplina geográfica fue fundamental dado que el estudio construye un modelo conceptual holístico para la formación del lecho aluvial donde ocurre el sitio arqueológico; este modelo incluye profundos conocimientos de la glaciación y deglaciación en la región del sur de Chile, su historia climática y volcánica, así como la estratigrafía y geomorfología fluvial local del sitio”.  

De esta manera, el profesor Juan Luis García, académico del Instituto de Geografía UC, describe su incidencia en una nueva investigación publicada Science, la cual cuestiona la antigüedad del sitio arqueológico chileno de Monte Verde y reabre debate sobre el poblamiento de América.

Un equipo de investigadores nacional e internacional propone que el sitio arqueológico de Monte Verde, en la Región de Los Lagos de Chile, podría ser al menos siete mil años más reciente de lo que se ha sostenido por décadas hasta el presente.

El sitio, ubicado en la Región de Los Lagos, en el sur de Chile, es considerado uno de los asentamientos humanos más antiguos de América, luego de que se hallaran vestigios a los que se les atribuyeron 14.500 años de antigüedad.

Y en particular, este nuevo estudio propone que el asentamiento humano en Monte Verde es 6.300 años más reciente de lo que se pensaba, estando liderado por el arqueólogo Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming (Estados Unidos), y también participaron tres profesores de la Universidad Católica: Juan Luis García (Geografía), César Méndez (Antropología) y Claudio Latorre* (Ciencias Biológicas).

 “Lo que nosotros encontramos -y fue la primera evaluación independiente sin participación de los investigadores originales que se hace del lugar en casi 50 años- es que la condición geológica de la formación del sitio hace imposible que tenga la edad que se dice que tiene, y lo más probable es que tenga entre 6.000 años a 8.000 años antes del presente”, señala Claudio Latorre, académico e investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas UC.

Los autores atribuyen ese proceso de incisión a dos factores principales: un período relativamente más cálido y seco que profundizó la napa freática y el nivel de base de ríos y, en paralelo, un ajuste isostático -o levantamiento del terreno- por la pérdida del peso que ejercía  el  glaciar como consecuencia del término de la Edad de Hielo, como señala Juan Luis García, académico del Instituto de Geografía de la Universidad Católica y coautor del estudio.

En ese marco, García sostiene que dónde se excavó Monte Verde II no calzaría con una edad de 14.500 años en términos de la geomorfología local: “Donde se excavó el sitio original corresponden a gravas y arenas depositadas en una terraza fluvial del Holoceno Medio y son posteriores al contacto estratigráfico Pleistoceno-Holoceno, no puede tener 14.500 años.”

Los autores incorporan en su análisis un elemento estratigráfico clave para este estudio: una capa de ceniza volcánica (tefra), que se depositó  el límite Pleistoceno-Holoceno en toda la región hace aproximadamente 11.000 años atrás, y que correspondería a un marcador extendido. Latorre señala que, en la terraza superior, durante la formación de un antiguo bosque pantanoso, se depositó esa ceniza y el equipo habría confirmado su identificación mediante análisis geoquímico realizado por uno de los coautores del Servicio Geológico de Estados Unidos. Si existiera un componente humano tan antiguo como 14.500 años en Monte Verde, debería ubicarse estratigráficamente por debajo de esta tefra, lo que no es tal. Sin embargo, el estudio plantea que en el sector del sitio de Monte Verde II, ese contacto no estaría preservado precisamente porque se trata de una unidad más joven que erosionó la superficie original.

El paper suma además dataciones de luminiscencia óptica, que permiten fechar directamente sedimentos como arenas y gravas, y que fueron llevadas a cabo por otro de los coautores del estudio en la Universidad de Recursos naturales y Ciencias de la Vida de Viena, Austria. Latorre afirma que con esa técnica midieron edades por encima y por debajo del contacto estratigráfico y observaron una separación temporal relevante: “abajo tiene 18.000 años y arriba tiene 8.000”. Entonces observamos un vacío temporal en el contacto Pleistoceno-Holoceno en la estratigrafía en respuesta a la erosión que ocurrió en el sector de MV luego de la glaciación. 

Esa brecha, según su interpretación, implicaría que en ese sector se perdió una parte importante del registro por la erosión ya mencionada y, por lo tanto, el contexto no sería compatible con una ocupación de 14.500 años.

Rastro arqueológico y ciencias de la tierra

El arqueólogo César Méndez, coautor de la publicación e investigador de la unidad de Estudios Aplicados de la Escuela de Antropología de la Universidad Católica, sostiene que muchos materiales de Monte Verde fueron interpretados históricamente en comparaciones de gran escala —por ejemplo, con un sitio semejante en Venezuela—, pese a que existen paralelos más cercanos en el sur de Chile.

Da un ejemplo concreto: puntas lanceoladas comparadas con Taima-Taima, pese a “los miles de kilómetros de distancia”, sin evidencias intermedias. En cambio, dice, piezas similares aparecen en conchales del seno del Reloncaví, Chiloé y sectores más australes, con cronologías entre 6.000–5.000 años.

En ese sentido, García, del Instituto de Geografía UC, agrega que el trabajo interdisciplinario para llegar a parte de estos hallazgos fue clave:  “En la UC el nivel de las ciencias de la Tierra, donde está la Geografía Física, es muy alto, a la par de cualquier universidad internacional. Nuestra aproximación científica es usar nuestra geografía física nacional y su registro paleoambiental para proponer respuestas a preguntas científicas globales”.

Y puntualiza que: “El apoyo de la UC y de ANID-Chile es fundamental, y se agradece en todo momento”.

Una nueva cronología 

Los autores plantean que Monte Verde II no sería el sitio que ancla el poblamiento sudamericano en torno a 14.500 años, sino un sitio que se ubica en el Holoceno Medio, probablemente entre 6.000 y 8.000 años. Ese cambio implica que, en Chile, los sitios más antiguos confirmados quedarían concentrados en el norte y centro-norte, con cronologías cercanas a 13.000 años.

Méndez menciona, por ejemplo, Quebrada Santa Julia (12.900 años), varios sitios en la antigua laguna de Tagua Tagua (12.700–12.600 años) y otros sitios en el Desierto de Atacama con rangos similares. Sobre el patrón general, plantea un ingreso al cono sur en torno a 13.000 años y, a escala continental, menciona que análisis genéticos y datos de Beringia ubican divergencias relevantes en torno a 15.000–16.000 años atrás.


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person   Periodista
Diego Quevedo
mail   dsquevedo@uc.cl